De Amor, Amantes y Amigos

Revista de amor y Relatos de amor

Relaciones sentimentales en el trabajo ¿A favor o en contra?

POR MAYTE GARCÍA CANEIRO

¿Tendría razón mi madre en eso de “Donde tengas la olla, no metas la p……….”?. Fue lo primero que se me vino a la cabeza al conocer la historia que mi amiga Lourdes nos contó el otro día. Lourdes, psicóloga no argentina, y eso sí, respetando en todo momento la intimidad y el anonimato de su paciente por aquello del secreto profesional, discutía con nosotras manifestando su desacuerdo en el debate “¿tendrías o no una relación sentimental en el trabajo?”, amparando su opinión en la reciente y nociva experiencia por la que estaba atravesando su clienta. Al no saber su nombre, nos referiremos a ella como “Ventura”, ¿vale? Pues bien, Ventura había decidido ir al psicólogo porque estaba atravesando uno de los momentos más difíciles de su vida y sintió que ya no podía más. O buscaba ayuda profesional, o se hundía en el pozo de la depresión. Durante varios años había mantenido una relación sentimental con su jefe, principal accionista de una de las centrales de medios más importantes del país, siendo además de su amante, su secretaria personal, confidente, consejera, personal shopper y chica para todo. Pero Ventura se cansó de ser “la otra” y un buen día decidió cambiar su papel de secundaria por el de protagonista. Conoció a otro chico, se dejó conquistar y con un par de ovarios, se plantó ante el director casado y le comunicó que a partir de ese momento su relación laboral- sentimental, perdía un ingrediente. En ese preciso instante, se inició para ella un período de auténtico calvario: horarios extensivos, tensión continua en el ambiente, malos modos, arduas tareas…. hasta tal punto que Ventura temió incluso perder a su actual pareja, ya que la situación se le estaba yendo de las manos. Finalmente y vestida de valor, decidió tomar cartas en el asunto y contrató a un abogado laboralista que le estaba ayudando a recopilar pruebas para poder denunciarlo como un evidente caso de acoso laboral y conseguir así una buena indemnización y una resolución del contrato para Ventura. De ahí la necesidad de que, ante un posible juicio, mi amiga Lourdes pudiese testificar en favor de su clienta.

relacioneslaborales

Ésta sería, en opinión de los expertos, la clara desventaja de mantener una relación amorosa dentro del entorno laboral, por la dificultad que supone el hecho de dejar las emociones aparcadas en el parking de la oficina y entrar sin ellas en una situación de ruptura. Es, según ellos, el peor ejemplo en este tipo de relaciones que se han ido popularizando con el tiempo. De hecho, una reciente encuesta realizada por el portal de empleo trabajando.es afirmaba que más del 44% de los trabajadores aseguró estar de acuerdo con los romances entre compañeros de trabajo; el 19% reconocía haber tenido algún idilio de este tipo y el 6% una aventura esporádica y oculta. Por otro lado, un nada desdeñable 28% contestaba no haber mantenido nunca una relación sentimental en el trabajo pero no la descartarían y el 47% se negaba rotundamente a esta idea (Me gustaría saber hasta qué punto ese 47% eran del todo sinceros)
Y es que, va a ser verdad eso de que “el roce hace el cariño”, sobre todo si tenemos en cuenta que los españoles pasamos una media de 8 y 9 horas en el trabajo. Reuniones, proyectos en equipo, viajes, cenas de empresa. Muchas son las situaciones y mucho es el tiempo que pasamos juntos con nuestros colegas laborales, y al final parece inevitable ir estrechando lazos más allá de lo puramente profesional.
Sin embargo, en contra de lo que muchos puedan pensar, hay otros estudios que aseguran que también existen claras ventajas en este tipo de relaciones. El realizado por la sexóloga noruega Elsa Aalmas afirma que el rendimiento laboral suele verse beneficiado ya que los integrantes de la relación acuden más motivados y este hecho favorece un ambiente laboral más distendido. Otra investigación publicada en el diario italiano “La Repubblica” sostiene que, sobre todo, en el caso de las mujeres, enamorarse de un compañero de trabajo, favorece en gran medida su productividad, ya que, al parecer, al tener un fuerte nexo de unión, no están tan pendientes del reloj y no les importa pasar más tiempo en la oficina.
En cualquier caso, todos los expertos coinciden que la clave se encuentra en saber separar el ámbito privado del profesional, manteniendo la discreción y evitando gestos o comportamientos que puedan incomodar al resto del grupo.
A continuación, y como siempre, el NavegAmor os deja algunos links con información adicional sobre el tema.

Encuesta publicada en www.trabajando.es

Interesante artículo sobre el tema en la Revista SModa de El País

Post en la web www.diariofemenino.com

Post en la web www.actitudfem.com

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