De Amor, Amantes y Amigos

Revista de amor y Relatos de amor

¿A quién se engaña con el Adulterio? La última novela de Paulo Coelho

Comuidad Paulo Cohelo Adulterio

Comuidad Paulo Cohelo Adulterio

POR MAYTE GARCÍA CANEIRO. Lo malo de una promesa es que genera en la otra persona y en tu propia conciencia, una expectativa. Lo malo de una expectativa es que, en la mayoría de las ocasiones, supera con creces, la intención real de la persona que realizó la promesa. Y es que casi siempre solemos esperar más de lo que nos prometen. De ahí, el alto índice de decepciones acumuladas a lo largo de una vida. Hay promesas de amistad, promesas que llevan implícita la realización de una tarea, promesas de comportamiento adecuado, y por supuesto, las reinas de las promesas, las que más víctimas acumulan y más lágrimas provocan, las promesas de amor. Si os fijáis, en torno a estas últimas, existe todo un mundo de palabras y variantes que conforman una jerga, la de los que van a casarse: “Estamos comprometidos”, “Soy su prometida” “Prometo amarte, serte fiel, en la riqueza y en la pobreza, todos los días de mi vida, hasta que la muerte nos separe……” Claro, cuando llenas tu historia de amor con promesas de ese tipo, con afirmaciones de intenciones que no sabes si podrás o no realizar, aunque tu voluntad, en ese momento sea firme, y cuando el tiempo va pasando, y las circunstancias son totalmente opuestas y adversas, ahí, empieza a tambalearse todo tu mundo. En ese instante, la promesa se vuelve hostil, se pone en nuestra contra, se transforma en una especie de cadena cada vez más corta que de abrazarte, pasa a aprisionarte de tal manera que te inmoviliza, te roba el aire y te asfixia. Llevo ya algún tiempo poniendo en práctica otra teoría, la de no esperar nada, la de no aceptar promesas ajenas, la de acoger de buen agrado lo que cada uno pueda entregarme y no crearme ninguna expectativa. Puede que no tenga tantos adeptos como la anterior, pero, al dejar mayor libertad de acción, se obtienen muy buenos resultados. A mí por lo menos me funciona.

En medio de estas reflexiones, llegó a mi vida la última novela del escritor brasileño, Paulo Coelho, llamada Adulterio, donde Linda, una mujer de 31 años, muy bien casada, con dos niños pequeños, un buen trabajo y una situación económica más que acomodada, se siente infeliz con su vida y empieza a hacerse preguntas, resueltas, finalmente, gracias a una infidelidad. No voy a criticar la novela, ni tampoco a juzgar a su personaje, ya que, como he comentado en otras ocasiones, esta sección no tiene ese objetivo. Para eso están otros blogs. Únicamente quiero hablar de lo que me ha hecho sentir. A lo largo de las 230 páginas, he viajado con Linda. No se si os acordáis de la película “El Chip Prodigioso” con Meg Ryan y Dennis Quaid, en la que, mediante un experimento científico, se les reducía al tamaño de una célula y entraban dentro del cuerpo de otro. Bien, pues el estilo en primera persona y en presente, que utiliza Paulo Coelho, la cercanía y claridad con la que describe la historia, y sobre todo la sensibilidad y el cariño con el que lo hace, me han llevado a sentirme y sentarme detrás de los propios ojos de su protagonista, en la trastienda de sus pensamientos y en la antesala de sus sentimientos. No he necesitado haber pasado por lo mismo para identificarme con Linda. Me he dejado llevar por el cauce de la prosa de Coelho y he navegado por su hastío, su desesperación y su vacío. He comprendido el conflicto, el sentimiento de culpa, los miedos. He empatizado con su deseo de romper con todo, con su pasión oculta, con su locura de amor. No me ha resultado difícil ponerme en su piel y entender su comportamiento sin entrar a juzgar la corrección o incorrección de los mismos. Porque en cuestiones de amor, de desamor, de pasión, de celos, de deseo, y en definitiva, en cualquier tema que implique una emoción o un sentimiento, no hay jueces ni reos, ni verdades absolutas, ni mucho menos razones. Linda sufre porque ama a su familia, porque hizo una promesa de fidelidad ante Dios que le resulta imposible cumplir. Linda siente una presión inmensa al darse cuenta de que está a punto de destrozar los pilares de su perfecto universo. Linda disfruta sólo a medias de su aventura porque la losa de la culpa aplasta su deseo. Linda se ahoga en un mar de dudas porque confunde la pasión con el amor. Y al final, Linda, se redescubre a sí misma en otro lugar y en otras circunstancias que nada tenían que ver con su adulterio.

Para mí la novela refleja a la perfección ese confuso mundo lleno de interrogantes que habitan el cerebro de cualquier ser humano, todas las dudas, todos esos pensamientos, fantasías inconfesables y conversaciones internas donde somos a la vez emisor y receptor del mensaje.

Y ahora, como siempre, el NavegAmor, os deja algunos links que os ayudarán a completar esta opinión personal, con críticas, sinopsis e información interesante y objetiva sobre Adulterio, de Paulo Coelho. Espero que la disfrutéis tanto como yo.

www.lecturalia.com

www.todoliteratura.es 

www.planetadelibros.com 

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