De Amor, Amantes y Amigos

Revista de amor y Relatos de amor

Las GRACIAS se me quedan cortas

POR MAYTE GARCÍA CANEIRO

Tenía claro que, llegado este día, primer domingo de mayo, bautizado desde hace años como Día de la Madre, escribiría un post en honor a todas las madres, y en especial, a la mía. Sin embargo, al comenzar, me he dado cuenta que, como bien decía mi admirado Luis Piedrahita en la sección “El español es un idioma loable, lo hable quien lo hable”, dentro del programa “El Hormiguero”, a nuestro idioma le faltan palabras. Y es que, si te fijas, solo existe una expresión de agradecimiento: “Gracias”, precedida, de vez en cuando, por el adverbio de cantidad (muchas), que te ayuda a acentuar y enfatizar su significado.

Pero, a mi las “Gracias”, se me quedan cortas, se me antojan pequeñitas, como una adolescente inexperta e inmadura, aprendiz en el terreno emocional, tropezando y cayendo con la misma piedra.

Las “Gracias” no llenan, por si solas, las noches de ansiosos desvelos, los días de preocupación amordazada.

Las “Gracias” no bastan, ni son capaces de agradecer la desmesurada entrega, ni el sacrificio, ni la infinita paciencia ni el incondicional amor.

Las “Gracias” no están a la altura de la dedicación, de la comprensión, del reconfortante e inimitable abrazo, ni siquiera de las lentejas de una madre.

Las “Gracias” solo pueden, como mucho, provocarle una leve sonrisa, pero se quedan a medio camino, agotadas, exhaustas, rendidas y acomplejadas ante la inmensidad de lo que pretenden agradecer.

No hay palabras, no existen sinónimos en nuestro idioma, no se han inventado todavía las expresiones que me gustaría utilizar en este día, que desearía poder acariciar con mis labios, todos los días.

Así que, desde aquí, y a quien corresponda, reivindico la creación de un nuevo apartado en el diccionario que recoja otras expresiones más amplias y llenas de contenido, maduras y experimentadas. De este modo, acompañaran y ayudarán a las “Gracias” actuales, huérfanas y abandonadas, en esta ardua y delicada labor de agradecimiento. Solo entonces, me sentiré capacitada para escribir, algún día, un post digno de ser leído por ellas, por todas las MADRES del mundo. Solo de este modo, podré trasladarle a mi propia madre cuanto valoro lo que ha hecho, y sobre todo, lo que ha dejado de hacer, por nosotras. De momento, queridas MADRES, adorada mami, no me queda otra opción que elevar al infinito la única expresión que, este, nuestro loable idioma, me permite utilizar en tales circunstancias: GRACIAS.
PD: Detrás de una gran persona, hay una madre estupenda

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